A veces el problema no es “falta de amor”, sino la forma en que nos estamos hablando (o dejando de hablar). La terapia de pareja es un espacio para escuchar qué está pasando entre ustedes, bajar la intensidad del conflicto y entender los patrones que se repiten: discusiones que siempre terminan igual, silencios largos, celos, desconfianza, distancia, desgaste sexual, diferencias en proyectos de vida o dificultades para criar y organizarse.
En un marco cuidado y sin juzgar, trabajamos para que puedan poner en palabras lo que duele, ordenar lo que está confuso y recuperar la posibilidad de conversar de otra manera. A veces el objetivo es reconstruir el vínculo; otras, tomar decisiones con más claridad y menos daño.
La terapia de pareja puede servir si:
- Se pelean por lo mismo una y otra vez
- Hay infidelidad o quiebre de confianza
- Se apagó el deseo o la intimidad se volvió difícil
- La convivencia está tensa o hay distancia emocional
- Están en una crisis (mudanza, hijos, duelos, trabajo, etc.)
- Hay dificultad para tomar una decisión
- Otros problemas que estén geneando malestar en el vínculo y quieran ser trabajados en conjunto.
El terapeuta no es un "juez", es alguien que escucha, que ayuda a ver las cosas desde otro punto de vista, que propone nuevas formas de ver y encarar lo que está pasando, ayuda a que la comunicación fluya y se puedan encontrar nuevos acuerdos y puntos de equilibrio.
Si te interesa, podés pedir una derivación y te orientamos para encontrar el/la profesional del equipo que mejor se ajuste a lo que están necesitando.